¡Miau!

¿Qué tienen en común Debussy y Ravel? Aparte de lo obvio, claro, que son compositores, hay algo que les une y es su pasión por los gatos.

Su amor y admiración por estos animalillos traviesos ha sido el responsable de que se les haya encendido la bombilla en algunas de sus composiciones. Si queréis saber más sobre la faceta inspiradora musical de estos bichos, seguid leyendo este post…

5 cats who inspired musicians

Cinco lindos gatitos que inspiraron a compositores famosos

1. Pulcinella
Este nombre originario de la Commedia dell’Arte es el que tenía el gato de Domenico Scarlatti, un compositor barroco de la época del Reino de Nápoles, con lo cual acabó viviendo en España. Para que veáis qué pinta tenía, he incluido su retrato en este post.
Domenico se especializó en sonatas para clave y según su biografía, precisamente por sus teclas pasó Pulcinella pulsando las seis primeras notas de la que se convirtió en la Fuga en sol menor o ‘La Fuga del Gato’: sol-sib-mib-fa#-sib-do#. Para escucharla por completo podéis ver este vídeo.
2. Muchos…
Antonio Sacchini, un compositor de ópera italiano del siglo XVIII (consultad su biografía en este enlace) confesó que sólo podía crear un ambiente adecuado para componer sus obras… ¡cuando se rodeaba completamente por gatos! ¿Cuántos? Muchos…
3. Valdeck
Como Scarlatti, Frédéric Chopin tenía un gato responsable de haberle inspirado una obra: Vals en Fa mayor Op. 34, nº 3, llamado también ‘El vals del gato’. Este lindo felino se llamaba Valdeck.
Podéis escuchar el vals aquí, a mí me encanta y me da la idea de que Valdeck debía ser muy revoltoso…
4. Angora
No se sabe el nombre del gatito de Claude Debussy, pero lo cierto es que ponía el mismo nombre a todos sus gatos de angora: cuando uno pasaba a mejor vida, al siguiente le llamaba igual.

800px-Retrato_de_Domenico_Scarlatti

Según este artículo, Debussy dejaba que sus gatos se paseasen por las partituras y desordenasen su escritorio, porque le maravillaban y le ayudaban a concentrase para crear su música.
5. Siameses
Echad un vistazo al artículo sobre el amor que tenía Maurice Ravel por los gatos, y descubriréis que incluso se encargaba de recoger gatos callejeros. Le gustaban sobre todo los siameses (tenía una familia entera en su casa) y se cuenta que se comunicaba con ellos y podía entender lo que le respondían.
En 1925 estrenó una ópera llamada ‘El Niño y los Sortilegios’ que trata sobre objetos que cobran vida y animales que hablan alrededor de un niño, que no respeta a ninguno de ellos.