Estuche LumaSuite de violín carbono con violín dentro desde arriba

Por qué los Stradivari son tan caros

¿Qué hace tan especial a un violín Stradivarius? Los Stradivari o Strad transcienden la barrera de lo artesano, convirtiéndose en obras de arte.

El precio de un violín de estudio va desde los 300~1.000 euros, que si lo comparamos con el Strad más caro se queda en calderilla: el Lady Blunt se vendió por 16M €. Su nombre viene por Anne Blunt, nieta de lord Byron. Es el segundo mejor conservado del mundo porque no se tocó apenas.

Si te estás preguntando el porqué de este vacío, te lo explico en 7 claves para que tengas una visión lo más completa posible.

  1. Porque no van a durar SIEMPRE

    Estos instrumentos de 300 años no van a durar para siempre: se estima que a los pocos cientos que todavía existen, les quedan 100 años más de vida. De ahí la curiosidad (y urgencia) por desvelar su secreto, y también su precio.

    Algo que quizás no conozcas es que Antonio Stradivari no sólo construyó violines, violas y violonchelos. Construyó también arpas y guitarras. El sonido de los Strad posee un brillo extraordinario. Enseguida lo apreciarás. Según algunos expertos, su música se proyecta en la sala con mucha potencia, sin que el músico note desde cerca la subida del volumen. Como veremos más delante, los últimos ensayos científicos han demostrado que sí que se nota.

    ¿Quieres saber por ti mismo/a cómo suena un violín Stradivarius verdadero? Scott Yoo afina y toca una escala con un violín Stradivarius de 15 millones de dólares en este audio. Aquí te dejo el vídeo completo.

  2. Porque no hay nada ESCRITO sobre su construcción

    Stradivari empezó con su maestro Amati. Sus primeros violines eran como los de su maestro: sólidos, pequeños y con barniz amarillento. Poco a poco fue innovando y los hacía más grandes, con un barniz diferente (naranja-marrón) y con otras maderas.

    Murió con 93 años y 1100 instrumentos a sus espaldas: 860 sobreviven hoy en día y 450 son violines. Únicamente dos de sus 11 hijos, fruto de sus dos matrimonios, se dedicaron al oficio: Francesco y Omobono. Sin embargo, ellos no solo carecían de su talento, sino que fallecieron poco después que él, al igual que el maestro Guarneri.

    En ese momento, la llama de la excelente tecnología cremonesa se apagó. Amati, Guarneri y Stradivari, así como el resto de artesanos menos conocidos de su época, no se preocuparon de dejar por escrito su métodos de fabricación. Lo más seguro es que no fuesen conscientes del interés que despertarían en el futuro. De hecho, el primer tratado sobre fabricación y conservación de violines es de principios del siglo XIX, escrito por el lutier alemán Jacob August Otto. En él reconoce que los instrumentos de Cremona son los mejores, y lo atribuye a su barniz. Enseguida veremos que el barniz no es el culpable.

    Imagen de Antonio Stradivari

    Imagen de Antonio Stradivari.

  3. Porque su construcción exacta es un MISTERIO

    Los investigadores han intentado desvelar el secreto que convierte a los Strads en los mejores violines del mundo. Las teorías son muchas, pero te las resumo aquí:

    • La idea más antigua era que los Strad triunfaban por su BARNIZ. Más tarde se descubrió que el barniz tenía efectos estéticos, no de sonido. Un estudio del MIT en 2015 se dedicó a esto precisamente.
    • Después se metieron con la forma. Ese mismo estudio del MIT mostró que el secreto del sonido acústico profundo del violín se encuentra en el diseño y tamaño de las «F»s, porque al ser más alargadas se genera más sonido. De todas maneras no explican el misterio por completo.
    • Algunas teorías afirman que el secreto está en la DENSIDAD UNIFORME de los 2 paneles de madera que forman el cuerpo del violín
    • Otra hipótesis culpa de todo al FRÍO. Resulta que en la época de Stradivari, Europa se sumergió en una pequeña edad de hielo con frío extremo. Los árboles desarrollaron entonces una fibra más compacta y con una mejor calidad para el sonido de los violines. Esta teoría es falsa, porque de ser cierta, todos los demás instrumentos de la época provenientes de esos mismos árboles también serían extraordinarios.
    • Otros dicen que el secreto es un tratamiento QUÍMICO diseñado para matar los gusanos de la madera y los hongos. En el artículo «Chemical distinctions between Stradivari’s maple and modern tonewood» de 2017 se estudiaron los hongos afinadores: eliminan densidad de la madera, y el sonido se distribuye de otra manera dentro del violín.
    • Recientemente se ha descubierto que las planchas de un violín Stradivarius se trataron con baños de MINERALES. En 2017, se analizaron los fragmentos de dos cellos y tres violines (sólo uno Guarneri), y se vio que estaban infundidos de aluminio, calcio, cobre, sodio, potasio y zinc. Se quedaron boquiabiertos porque esta mezcla es inusual. Tanto es así, que no la conocían ni los lutieres actuales ni los de Cremona de aquella época. Dedujeron que era un tratamiento que aplicaban los propios vendedores de madera, para protegerla de gusanos, hongos o podredumbre.
  4. Porque existe un violín perfectamente CONSERVADO

    El violín mejor conservado es El Mesías, de 1716. Antonio Stradivari le tenía tanto cariño que nunca lo sacó de su taller. Murió en 1737, aunque su hijo tardó 38 años en venderlo al fin. El afortunado fue el Conde de Cozio de Salabue, así que se le conoció como el violín Salabue, un pueblo a 155km de Cremona. Que sepas que el castillo del conde aún existe. 52 años más tarde, lo compró Luigi Tarisio.

    ¿Por qué se llama El Mesías? Tarisio estaba alardeando de su adquisición con Jean Baptiste Villaume (el lutier que se lo acabó comprando a su muerte, es más, compró toda su colección de violines) y el violinista Jean-Delphin Alard (yerno de Villaume). De repente, Alard soltó la ocurrencia: “Entonces tu violín es como el Mesías de los judíos: siempre se le está esperando, pero nunca aparece”. Y ese nombre ha quedado para la posteridad. De hecho, también se le conoce como Alard (y ya sabes por qué).​

    Actualmente, El Mesías se guarda en el Museo Ashmolean de Oxford, junto con dibujos de Miguel Ángel y Leonardo da Vinci. La donación tenía como condición que nunca se tocase, para que los lutieres del futuro pudieran aprender de él.

    Esta es la historia de por qué, si se vendiese, sería el violín más caro de la historia. Al no haberse tocado nunca, El Mesías conserva la esencia de su constructor. Se estima que su precio estaría sobre los 20M de euros.

    Violín El Mesías de Antonio Stradivari fondo blanco

    Violín El Mesías de Antonio stradivari. Posición lateral con fondo blanco.

  5. Porque fueron profusamente IMITADOS

    El Stradivarius se establece como ESTÁNDAR de cómo tiene que sonar un violín, qué aspecto debe tener y cómo se tiene que tocar. Nada más y nada menos.

    Así que podemos ver muchas etiquetas con la palabra «Stradivari» dentro de violines del siglo XIX. Contra lo que pudiera parecer, no son copias. Simplemente dicen en italiano o latín que son violines fabricados “a la manera” de los Strads.

    La realidad es que los Stradivarius originales supervivientes DUPLICAN su precio cada década.

  6. Porque despiertan la admiración de MÚSICOS muy reconocidos

    El mismísimo Paganini fue propietario de varios violines Stradivarius, pero muchos músicos de renombre los han tocado también en la actualidad. Mi preferido: el violonchelista Yo-Yo Ma.

    También han pasado por las manos de excelentes intérpretes femeninas como Ana Meyer, Anne-Sophie Mutter, Anna Akiko Meyers y Jelly D’Aranyi. Incluso Antoine Saint-Exupéry (escritor muy famoso por su libro “El Principito”) llegó a tener uno.

  7. Porque hay un debate vivo sobre qué hacer con ellos: “SONAR O MORIR”

    El debate de qué hacer con los Stradivari está muy de actualidad. Hay una guerra de opiniones entre los expertos.

    Por un lado, los músicos profesionales sostienen que si estos violines llevan demasiado tiempo en silencio (típicamente dos años en la vitrina) se apagan. Sería algo así como “sonar o morir”.

    Por el otro, los conservadores y restauradores consideran a estos instrumentos joyas del renacimiento de valor histórico, obras de arte.

    Y entre medias están los asesores de programas culturales, que quieren que se toquen, pero no mucho. De hecho, saben que estos violines emocionan y motivan a la gente joven a estudiar música clásica.

    Por ejemplo, pongamos el caso del Cuarteto Palatino (llamado también Cuarteto Real o Decorado) conservado en el Palacio Real de Madrid. Este cuarteto de cuerda está perfectamente conservado, lo que hace que sea algo único en el mundo. Sus dos violines, la viola y el violonchelo están decorados en marfil. Se suelen tocar una vez al trimestre; ocho conciertos al año. Cada concierto son 300 entradas, a 15 euros. Se agotaron en tan solo 20 minutos la última vez.

    Cuarteto Palatino

    Violines, viola y cello del Cuarteto Palatino del Teatro Real de Madrid. Fabricado por Stradivari.

Después de tantos años, estos instrumentos siguen estando de actualidad. Son protagonistas de subastas multimillonarias y robos. Aunque solo con los robos tendríamos para dos o tres posts…

En resumen, desde misteriosos tratamientos de la madera, hasta gusanos e hijos que no continúan con su legado, lo cierto es que la leyenda de estas extraordinarias piezas de tecnología renacentista seguirá viva.

Mientras tanto, El Stradivari 1715, bautizado como “Il Cremonese” (símbolo de su ciudad) pasa largas horas en su vitrina en el ayuntamiento de Cremona. Suspira porque alguien descubra, algún día, su secreto.