Inspirada por Nieves Concostrina

Me confieso una enamorada de la radio y hace poco escuché el programa de Nieves Concostrina de la SER ‘Acontece que no es poco’, (haced click si queréis escucharlo vosotros también) sobre el genio Paganini. Me encantó en el enfoque que le dio a esta mítica figura, y empecé a buscar más información para saber más. Aprovecho que este sábado es el 177 aniversario de su muerte, para compartiros unas pinceladas de por qué creo que se adelantó a su época.

Creativo ante las dificultades

Niccolò Paganini era uno de los seis hijos de una pareja genovesa de clase baja del siglo XIX. Su padre trabajaba en el puerto embalando mercancía, pero era un ‘amante’ de la música; le encerraba hasta que le sangraban los dedos de tanto practicar violín… a veces hasta 12 horas seguidas (escuchad el final del programa de radio ‘Espacio en Blanco’).

Niccoló Paganini-LumaSuite blog

Lejos de tirar el violín por la ventana, desde muy joven empezó a componer, y se convirtió también en un maestro de la guitarra y la mandolina. Sus comienzos autodidactas le dieron a su música un brillo muy personal y un estilo único. De niño, imitaba a la perfección con su violín los sonidos de los animales que escuchaba a su alrededor.

Pálido y muy delgado, su postura retorcida y movimientos eran más propios de una marioneta (echad un vistazo a los primeros momentos de la película de Klaus Kinski). Además, arrastraba muy mala salud y los cuidados de aquella época: se ‘curaba’ la sífilis y la tuberculosis con mercurio y opio. Por si fuera poco, padecía de síndrome de Marfan (como el faraón Akhenathon y Abraham Lincoln). Esta enfermedad afectaba a sus extremidades, que eran muy largas y flexibles: podía juntar el pulgar por detrás de su mano con el meñique (sí, yo también lo he intentado).

Lo cierto es que gracias a sus manos y posturas había perfeccionado una extraordinaria técnica que sorprendía a los mejores maestros, y pensaban que su genialidad era demoníaca (descrita en este esclarecedor documental).

Niccoló aprovechó su extravagante aspecto y fama para empezar a vestir de negro, tocar a oscuras, e incluso en cementerios. Cuando se le estropeó la vista, por sus numerosas enfermedades, llevó lentes azules que acentuaban su aspecto fantasmal y generarban mayor expectación, que ya de por sí era grande.

La familia

A pesar de haber sufrido malos tratos por parte de su padre, él se encargó en solitario y con mucho cariño de su único hijo Achille. Iban juntos a todas partes y fue Achille quien le hacía de traductor leyéndole los labios durante sus dos últimos años de vida, porque se había quedado sin voz por culpa de la tuberculosis, según esta interesante reseña.

Sus invenciones

El fenómeno fan

Paganini creó el fenómeno fan en su gira europea el 29 de marzo de 1828
(si queréis, leed este artículo) . Con él llegó el primer merchandising: ropa al estilo Paganini, una marca de cigarrillos y platos de restaurante con su nombre. Gustó tanto su primera actuación en Viena que su primer concierto tuvo que prolongarse dos semanas, en las que hasta las clases más bajas hacían lo imposible para pagar una entrada y escucharle.

Paganini

«La mano del hombre ha alcanzado ese grado de perfección que la ha hecho capaz de dar vida, como por arte de magia, a los cuadros de Rafael, a las estatuas de Thorwaldsen y a la música de Paganini» – Friedrich Engels

El intermedio

Su relación con el dinero fue muy frustrante. Desde niño su padre le exprimía para obtener más dinero, cuando se separó de él y empezaba a reunir dinero, se lo gastaba principalmente en el juego. Además, muchos de los que le contrataban para dar conciertos, después no le pagaban.

Harto de tantas dificultades económicas, decidió componer obras que por su dificultad sólo podía tocar él (son muy famosos sus 24 caprichos para violín) . También inventó el intermedio, que es el período de 15-20 minutos de descanso entre la primera y la segunda parte de una actuación (lo explican en este programa). Utilizaba este descanso para ir a buscar al dueño del teatro: si no le pagaba, se iba sin terminar el concierto.

Se le conoce la famosa frase «mi violín siempre cena en casa» porque los nobles famosos le invitaban a cenar a su casa para que tocase el violín gratis… y él ya había decidido que de gratis, nada.

Técnica y espectáculo

Inspirado por sus estudios de mandolina y guitarra, incorporó a sus composiciones acordes triples y pizzicatos, a la vez que tocaba inexplicablemente rápido con el arco… Además, le gustaba improvisar sobre sus obras y retirar cuerdas para acabar tocando toda la obra sobre una única cuerda sin ninguna dificultad… Bravissimo!