Guillermo Alzugaray

Si al terminar el camino de Santiago te encuentras con ganas de aprender música acércate a la Escola Municipal de Música e Danza. Allí te atenderá gustosamente su jefe de estudios Guillermo Alzugaray, que además se dedica con pasión a sus clases de violonchelo… ¡Conócele mejor leyendo esta entrevista!

Guillermo Alzugaray LumaSuite interview

¿Cómo empezó todo?

Si no recuerdo mal, en un primer momento había elegido el violín y la viola, pero por una cosa o por otra no obtuve plaza en esos instrumentos en el conservatorio de Irún. Y así, un poco por descarte, fue como empecé con el violonchelo. Supongo que en un principio no me imaginaba tocando un instrumento tan grande (risas). Aún hoy les tengo que explicar a los padres de los alumnos que escogen instrumento que hay violonchelos de todos los tamaños, ya que muchos tampoco son capaces de hacerse a la idea de ello y lo descartan pensando que no serán capaces de tocarlo.

¿La orquesta o grupo de cámara que te haya marcado?

Estando estudiando en el Conservatorio Superior de Música de Aragón, algunos alumnos tuvimos la suerte de colaborar con la Orquesta de Cadaqués interpretando la 1º Sinfonía de Gustav Mahler. Esa fue mi primera experiencia tocando con una orquesta profesional…una orquesta a la que admiraba, y además acompañado de amigos que compartían esa sensación con la misma pasión con la que yo lo hacía. Tengo la suerte de tener uno de esos conciertos grabados en DVD y cada vez que lo veo se me siguen poniendo los pelos de punta.

Desde hace unos años eres profesor en la Escuela de Música de Santiago de Compostela, y desde este curso el jefe de estudios. ¿Cómo es el día a día de un profesor en España?

Desde bien pequeño solía quedarme viendo las clases de mi profesor Iñaki Etxepare. Fue él quien me transmitió su pasión por enseñar, y le estaré siempre agradecido por ello. Me encanta enseñar a la gente a tocar el violonchelo. Siento que aporto algo bonito a sus vidas. La filosofía de las escuelas de música encaja perfectamente con esta idea: que cualquier persona, tenga las cualidades que tenga, sea pequeña o adulta, pueda aprender a hacer música, me parece apasionante. Cada alumno, cada clase, son un reto para mí como profesor, y eso hace que mi trabajo me parezca uno de los mejores que pueda haber.

¿Si te diesen la oportunidad de aprender con tiempo infinito cualquier instrumento del mundo, cuál elegirías ahora?

Lo que me gustaría es poder tocar todos para poder interpretar algunas piezas en concreto de cada instrumento. Pero como eso sí que es completamente imposible, si tuviera que elegir sólo uno sería la flauta.

Mi hermano toca la flauta, pero de pequeño no era un instrumento que me llamara especialmente la atención. Sin embargo, con el paso de los años es el instrumento que más me ha llegado a atrapar. Al escucharla me transmite la sensación de que el aire se convierte en música porque no podía ser de otra manera; siento que esa melodía siempre estuvo allí, y que la flauta es la transmisora que me permite escucharla. Además, su sonido y su timbre encajan perfectamente con el del violonchelo.

¿Una frase inspiradora que te haya servido?

Supongo que son muchas, pero suelo recordar una anécdota muy graciosa por encima de todas. Estaba en clase con mi profesor David Apellániz y en un momento dado de la obra que estábamos trabajando aparecía un cambio de posición enorme, lo cual hacía que tuviera que desplazarme con mi mano izquierda de un extremo del violoncello al extremo completamente opuesto en unas milésimas de segundo (quien conozca el tercer movimiento del concierto para violonchelo de Schumann ya se imaginará a que cambio me refiero).

Pues bien, como es normal, el cambio no me salía correctamente. Entonces él, para mostrarme cómo hacerlo lo repitió unas diez veces seguidas, todas ellas a la perfección, y me dijo: «¿lo ves? No hay error posible».

Guillermo Alzugaray

«Me encanta enseñar a la gente a tocar el violonchelo. Siento que aporto algo bonito a sus vidas.
La filosofía de las escuelas de música encaja perfectamente con esta idea: que cualquier persona, tenga las cualidades que tenga, sea pequeña o adulta, pueda aprender a hacer música, me parece apasionante.»

No pude si no echarme a reír en ese momento. Sin embargo, pude sacar de aquello que para poder hacer algo no basta solo con la técnica: la seguridad en que lo puedes conseguir es fundamental. Y a día de hoy soy yo quien les dice esa frase a mis alumnos.

¿Las últimas partituras que has interpretado?

Ahora mismo estoy inmerso en un proyecto teatral llamado «Suite Up», en el que la obra para violonchelo sólo de Bach es la protagonista, así que ando a cuestas con las suites por los escenarios.

¿Cómo has conocido LumaSuite y que piensas del proyecto?

Llegué a saber de LumaSuite por Maider Camarero, amiga desde la infancia y compañera de conservatorio además. Me parece un proyecto apasionante que se estén fabricando en Euskadi fundas de instrumentos del más alto nivel, y fue para mí un placer enorme colaborar en la medida de lo posible aportando alguna sugerencia para el estuche de violonchelo. He tenido la suerte de probar uno de ellos y creo que el resultado es verdaderamente excepcional.

¿Planes de futuro para Guillermo Alzugaray?

Casi de casualidad me encontré haciendo música en espectáculos teatrales, y es algo que me ha atrapado. Es un modo de llevar la música del violonchelo a otro tipo de escenarios y de público a los que no es tan fácil llegar. En los próximos meses me veré embarcado en un nuevo proyecto de este tipo. Por otro lado, tengo pendiente desde hace tiempo reunirme de nuevo con un par de amigos violonchelistas para preparar un programa y llevarlo de gira por varios sitios, pero nuestras agendas son un poco incompatibles… ¡Habrá que perseverar!